lunes, 8 de junio de 2015

El efecto de las drogas en el cerebro de un adicto



Hubo un tiempo en el que adicción era considerada como un problema de fuerza de voluntad. Ahora, al comprenderse que es una enfermedad, deben tomarse medidas para su prevención  y su tratamiento


La ciencia tuvo que romper con el paradigma de que las adicciones eran solo un problema que correspondía a una patología personal y única: el adicto era considerado un “tonto”, por buscar escapar de la realidad, y un “débil” por dejarse vencer por la tentación. Al fin y al cabo de esto se trataba: de que una persona adicta podría recuperarse de esta etapa autodestructiva solamente con fuerza de voluntad, con “echarle ganas para salir adelante”. ¿Qué consecuencia tenía esto? Que el adicto no sólo tenía que sufrir por los daños que la droga le causaba en el organismo, sino que sufría el rechazo de la sociedad por abstenerse, pero no es tan fácil hablar de una adicción.

Entonces, vino un cambio en la perspectiva en el tratamiento de las adicciones: esta se considera una enfermedad, por lo que el enfermo no puede simplemente automotivarse para estar sano, es más complicado que eso: necesita un tratamiento. Al consumir drogas, las sustancias le generan un placer al cerebro, por lo que al adicto le generará una dependencia; si no consigue esa “euforia” de nuevo, entra una profunda crisis, por lo que buscará a toda costa satisfacer su necesidad. 

Para tratar a un paciente, no solo basta con el tratamiento bioquímico, también tenemos que tomar en cuenta los factores que llevaron a la adicción. Cada enfermo tendrá un problema distinto y tenemos que tomar en cuenta esto para ayudarlo a curarse y a reintegrarse a la sociedad.

Entendiendo que la adicción es una enfermedad, ¿cómo la prevenimos para evitar futuros adictos? Es importante hacer énfasis en el trato que reciben los jóvenes para evitar que caigan en la adicción. Esto va desde el mejoramiento de su nivel de vida (en un ambiente donde se tenga una vida plena y haya que no que recurrir a medios para “escaparse”) hasta una mejor educación para que comprenda los riesgos que esto implica. No se trata solamente de prohibir, que al fin y al cabo sólo generaría más tentación, si no que se esté convencido de por qué no hay que consumir esas sustancias.
                                                                                  
Este tema me llama la atención porque es un problema que vivimos muy de cerca. Es fácil encontrar adictos que se sienten abandonados y relegados porque “no quieren curarse”, cuando en realidad el problema es aún más complicado que un acto de voluntad, se necesita ayuda profesional para curar y reintegrar al adicto, que tenga oportunidades de rehacer su vida. Además, de prevenir y concientizar a los jóvenes de los riesgos que traen las drogas no obstante que ciertos medios de comunicación lo muestre como algo glamoroso y digno de imitar.

Aunque en un principio se ve complicado el tema, mientras lo vas desarrollando se vuelve muy interesante. Empezamos buscando y resaltando, las ideas fundamentales para abordarlas, y a partir de ahí comenzamos a sintetizar el texto, damos una explicación breve y una opinión. A partir de aquí, podríamos usar otros recursos como elaborar un mapa conceptuar, un ensayo, o una representación gráfica; recursos que podremos ver en las siguientes actividades.
 



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